MundoPrimera aparición: EP1
Magia
Un día cualquiera, comienzan a producirse alrededor de uno fenómenos extraños, inconcebibles para las leyes físicas. Son el resultado de un poder capaz de «intervenir» en lo incierto —el destino, la posibilidad—, expresado de forma consciente o inconsciente. Esa es la verdadera naturaleza de lo que en este mundo se llama «magia».
Se manifiesta principalmente en la adolescencia. La sociedad la trata como «una dolencia sumamente singular que se declara en la pubertad». Como un poder tan inmenso puede poner en peligro a quien lo posee y a quienes lo rodean, antes de que provoquen el caos social, los niños en quienes se declara son reunidos en la academia y guiados por el camino recto: así funciona esta sociedad.
El poder de un portador de magia no depende de un recurso cuantitativo como el «maná» de los relatos comunes. Lo que decide la fuerza de la magia es el estado mental de quien la emplea. Un hechizo lanzado con el ánimo turbado y el pensamiento disperso no surte el efecto deseado; a la inversa, mientras la mente siga girando con claridad, la magia puede ejercerse una y otra vez.
La magia, sin embargo, no es omnipotente. No puede provocar sucesos que se aparten de las leyes físicas, como crear algo de la nada absoluta. Es, en definitiva, un poder que atrae hacia sí las «posibilidades factibles».
En la sociedad, los portadores de magia son una minoría, pero no permanecen ocultos. Actúan en tres grandes ámbitos: la «fuerza», que protege a la gente de las amenazas; la «sabiduría y el orden», que unen la magia con la sociedad; y el «arte y la tecnología», que dan forma a los beneficios de la magia.
Y como norma que todo portador de magia debe guardar, se han establecido los «Tres Principios de la Magia».
- 1. La magia debe servir al bien de las personas.
- 2. La magia no debe tener efectos no deseados por quien la utiliza.
- 3. Mientras no contravenga el primer y el segundo principio, toda magia desarrollada debe hacer públicas sus especificaciones y no mantenerse en secreto.